Leonardo Anselmi

El activismo, la ciencia y la sociedad: Ley del movimiento.

Posted in 1 by leonardoanselmi on 29 enero, 2013

Las masas sociales viven su cultura como un principio físico, donde toda presión genera un empuje y rige entonces la ley del movimiento.

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Todos los cuerpos, siempre y sin excepción, se encuentran sometidos a las leyes físicas del movimiento, incluso que permanezcan inertes, quietos, inmóviles.

 

Si colocamos un tractor de muchos caballos de fuerza tirando de un lado de una cuerda metálica resistente, y del otro lado ofrecemos exactamente la misma fuerza por parte de otro tractor, entonces la cuerda metálica permanecerá inmóvil. Si un humano sumara su insignificante fuerza (comparada a la de semejante máquina) a la de uno de los tractores, entonces la cuerda se movería. El desequilibrio de las fuerzas generó el movimiento, sin importar la magnitud de la fuerza que provocó dicho desequilibrio.

 

Toda fuerza supone un punto de aplicación, una dirección, un sentido y una intensidad. Y aplicado al plano social, en ocasiones una resistencia. Y quizás, siempre o casi siempre, una reacción equivalente en un sentido opuesto.

 

En la sociedad.

En sociedad este principio se aplica sin restricciones, aunque con ciertas dificultades a efectos de medición y observación.Esto es, que el principio se cumple pero, hoy en día, todavía resulta difícil demostrarlo con los modelos de análisis sociológico que tenemos a disposición. Podrían escribirse libros y más libros sobre este asunto (de hecho, ya se ha hecho), pero con vocación de resumen podríamos concluir en que esta situación se explica debido a que la sociedad, histórica y mayoritariamente, ha sido analizada como la suma de sus individuos y no como un organismo con comportamientos propios y analizables desde una óptica científica, matemática y sobre todo física. En definitiva, uno de los mayores debates sociológicos es si la sociedad se construye a través de sus individuos, o si ésta, al precederlos, es la responsable de la realización individual. Estamos frente a un debate como el de empíricos versus racionalistas, donde probablemente ambas partes tengan algo de razón aunque resulta evidente que todavía carecemos de mecanismos para comprobarlo, mecanismos y métodos de los que sí disponen la física o la matemática.

 

En el activismo.

¿Deberíamos tener en cuenta este principio a la hora de hacer activismo? Rotundamente NO: eso sería igual a decir que se deben tener en cuenta los principios por los cuales se rige el lenguaje, ya que considerando dichos principios no usaríamos fórmulas lingüística tales como ‘los animales merecen que les matemos a guitarrazos’ ni ‘coco de aire y jugo de jotas’ ni ‘los animales existen’, como tres ejemplos de fórmulas de orden de códigos (letras, palabras, normas lingüísticas) para provocar mensajes contraproducentes, o bien sin sentido o bien poco o nada influyentes. Vemos entonces que las reglas del lenguaje son determinantes para nuestro activismo y por tanto no son una opción.

 

Igual sucede con estos principios sociales: no debemos tenerlos en cuenta, sino que su conocimiento y consideración no son una opción pues deberían pre existir incorporados en el modelo y método de pensamiento del activista. Igual que cuando te atas los cordones de los zapatos no estas pensando en lo que haces (‘ahora paso este hilo por aquí, doy una vuelta, ajusto y refuerzo por este lado’) sino que su acción está 100% incorporada en ti, del mismo modo el activista no debe pensar en este principio sino que debe tenerlo incorporado como método y mecanismo previo a todos los pensamientos estratégicos. En resumen: la estrategia debe ser una consecuencia de haber comprendido e incorporado estos principios, o no ser.

 

La comprensión de la sociedad debe ser la materia prima de quienes pretendan cambiarla. Como reflexionó Aristóteles ‘no se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho’.

 

 

* Lectura recomendada: Las reglas del método sociológico, de Émile Durkheim http://es.wikipedia.org/wiki/Las_reglas_del_m%C3%A9todo_sociol%C3%B3gico

 

* En el próximo post “El activismo, la ciencia y la sociedad: teoría de conjuntos” hablaremos de la confluencia de intereses en sociedad, y la diferencia entre un movimiento social y una sociedad en movimiento.

Mi blog vive.

Posted in 1 by leonardoanselmi on 10 febrero, 2012

Así es amigas y amigos, lo siento mucho por ustedes: he decidido reactivar mi blog que había dejado atrofiado por falta de uso consecuencia de la falta de tiempo. Pero ya descubrí de dónde sacar ese tiempo, así que en unos días colgaré mis primeras entradas de esta segunda parte, el blog vive.

 

El tiempo que me ahorro de la habitación al despacho lo invertiré en este espacio. 

Ahorrando tiempo de la cama al living, diría Charly García.

La abolición no aceptará moratorias

Posted in 1 by leonardoanselmi on 5 mayo, 2010

Puntualmente esta semana, en un proceso que se acabará el día Lunes, se ha hablado, y aún se habla, de las posibles moratorias que podrían aplicarse a la Iniciativa Legislativa Popular que estamos impulsando, y que tienen como único fin el abolir las corridas de toros en Catalunya.

Pero antes de hablar de términos y tiempos preferimos hablar de razones y de conceptos. El primero de ellos radica en la diferencia que existe entre el término “prohibir” y el término “abolir”. Prohibir es un efecto resultante de una serie de normas políticas y legislativas. Abolir, en cambio, tiene una connotación moral, ya que radica en anular procesos, actividades y comportamientos que atenten contra los valores y la ética social. Prohibir, en todo caso, es el efecto resultante de la decisión de abolir.

El segundo aspecto sobre el que deberíamos reflexionar es en la utilización de la palabra “moratoria”, entendido por algunos como un intento por alcanzar un acuerdo entre abolicionistas y anti-abolicionistas, y lo cierto es que, en este caso, no hay nada está más lejos de eso.

Durante esta semana los medios de comunicación nos consultaron acerca de nuestra postura de cara a una posible moratoria, ya que se estaban barajando cifras de 15 años, 10 años, 5 años. Y la pregunta siempre fue directa “Ante esta situación, la plataforma PROU ¿cuánto tiempo está dispuesta a aceptar?”. Y nuestra respuesta siempre ha sido la misma “no se trata de cantidad de tiempo, sino en concepto de qué deberíamos aceptar tiempo alguno”. La abolición no necesita tiempo, pues la ética y los valores sociales son actuales, existen a día de hoy, y si éticamente la sociedad catalana se decanta por borrar de su presente una actividad que desde hace mucho tiempo debería haberse quedado en su pasado, es porque la decisión en términos morales debe ser tomada con carácter de urgencia, sin trabas, ni retrasos, ni medias tintas. Si en cambio lo que se necesita es un tiempo ejecutivo para la prohibición de las corridas de toros, efecto inmediato de la abolición, entonces estamos hablando de otra cosa completamente diferente.

Pero si un partido necesita 15 años para poder ejecutar una Ley, se trata claramente de un partido incompetente. Lo mismo si fueran 10 años, y lo mismo si fueran 5 años. Si un partido pretende plantear una moratoria con un argumento diferente al ejecutivo, al técnico, y a la dificultad que puede presentar la implementación de la abolición ¿qué argumento sería ese? Ninguna lógica podría sostenerse.

La Plataforma PROU ha pedido a los partidos que bajo ningún punto de vista permitan que el texto final de la ILP acabe siendo una falta de respeto y una burla a todos los firmantes que pidieron la abolición. Si se tienen que abolir las corridas de toros que sea ya o que no sea; luego estamos dispuestos a hablar de cuánto tiempo, en términos técnicos, son necesarios para ejecutar su prohibición y el fin de la actividad.

Aunque la prohibición deba hacerse esperar, la abolición no aceptará moratorias.

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