Leonardo Anselmi

La abolición no aceptará moratorias

Posted in 1 by leonardoanselmi on 5 mayo, 2010

Puntualmente esta semana, en un proceso que se acabará el día Lunes, se ha hablado, y aún se habla, de las posibles moratorias que podrían aplicarse a la Iniciativa Legislativa Popular que estamos impulsando, y que tienen como único fin el abolir las corridas de toros en Catalunya.

Pero antes de hablar de términos y tiempos preferimos hablar de razones y de conceptos. El primero de ellos radica en la diferencia que existe entre el término “prohibir” y el término “abolir”. Prohibir es un efecto resultante de una serie de normas políticas y legislativas. Abolir, en cambio, tiene una connotación moral, ya que radica en anular procesos, actividades y comportamientos que atenten contra los valores y la ética social. Prohibir, en todo caso, es el efecto resultante de la decisión de abolir.

El segundo aspecto sobre el que deberíamos reflexionar es en la utilización de la palabra “moratoria”, entendido por algunos como un intento por alcanzar un acuerdo entre abolicionistas y anti-abolicionistas, y lo cierto es que, en este caso, no hay nada está más lejos de eso.

Durante esta semana los medios de comunicación nos consultaron acerca de nuestra postura de cara a una posible moratoria, ya que se estaban barajando cifras de 15 años, 10 años, 5 años. Y la pregunta siempre fue directa “Ante esta situación, la plataforma PROU ¿cuánto tiempo está dispuesta a aceptar?”. Y nuestra respuesta siempre ha sido la misma “no se trata de cantidad de tiempo, sino en concepto de qué deberíamos aceptar tiempo alguno”. La abolición no necesita tiempo, pues la ética y los valores sociales son actuales, existen a día de hoy, y si éticamente la sociedad catalana se decanta por borrar de su presente una actividad que desde hace mucho tiempo debería haberse quedado en su pasado, es porque la decisión en términos morales debe ser tomada con carácter de urgencia, sin trabas, ni retrasos, ni medias tintas. Si en cambio lo que se necesita es un tiempo ejecutivo para la prohibición de las corridas de toros, efecto inmediato de la abolición, entonces estamos hablando de otra cosa completamente diferente.

Pero si un partido necesita 15 años para poder ejecutar una Ley, se trata claramente de un partido incompetente. Lo mismo si fueran 10 años, y lo mismo si fueran 5 años. Si un partido pretende plantear una moratoria con un argumento diferente al ejecutivo, al técnico, y a la dificultad que puede presentar la implementación de la abolición ¿qué argumento sería ese? Ninguna lógica podría sostenerse.

La Plataforma PROU ha pedido a los partidos que bajo ningún punto de vista permitan que el texto final de la ILP acabe siendo una falta de respeto y una burla a todos los firmantes que pidieron la abolición. Si se tienen que abolir las corridas de toros que sea ya o que no sea; luego estamos dispuestos a hablar de cuánto tiempo, en términos técnicos, son necesarios para ejecutar su prohibición y el fin de la actividad.

Aunque la prohibición deba hacerse esperar, la abolición no aceptará moratorias.

Las Cornadas y la Animalidad del torero: hipocresía taurina.

Posted in 1 by leonardoanselmi on 18 abril, 2010

Durante las comparecencias en el Parlament de Catalunya, donde especialistas y expertos de ambas posturas – la pro corrida y la abolicionista – explicaron al Parlament sus argumentos, razones y conocimientos, me llamó poderosamente la atención que David Pérez, Diputado del PSC y ferviente defensor de la perpetuidad eterna de las corridas de toros (a pesar de la voluntad popular de abolirlas), le preguntara a la escritora Espido Freire, defensora de la abolición, si a ella le parecía correcto que los antitaurinos se alegraran ante las cornadas que reciben los toreros en las plazas de toros. Según Pérez, él se siente “profundamente dolido” cuando escucha consignas tales como “ningún torero sin cornada”. Esta cuestión me ha generado una reflexión que quiero compartir con las personas que siguen este blog.

No puedo negar que hasta hace algún tiempo me alegraban las cornadas que recibían los toreros en la plaza. En cierta medida lo atribuyo a mi interpretación de la corrida de toros. Entendiendo que el toro es el único ser con capacidad de sufrir, junto con el caballo, que no ha decidido entrar allí y participar de este (¿cuál es la palabra correcta?) festejo, torneo, liturgia; y, entendiendo que el toro no gana nada por haber entrado, haber participado, haber sido herido, haber muerto, siempre tuve tendencia a pensar que “el torero se lo ha buscado”, y que quizás esas cornadas le harían reflexionar a estos hombres sobre el sufrimiento, el dolor, el riesgo de perder la vida, o perderla ciertamente. Quizás extorsionado por mi propia compasión por los animales indefensos llegué a pensar, en determinado momento, que una cornada es un acto de justicia.

 

Verbigracia: digo “indefensos” porque a las estadísticas me remito; por cada torero que muere en una plaza de toros habrán tenido que morir 450.000 toros. Por este motivo no podemos conceptualizar la corrida como un enfrentamiento justo.

 

Sin embargo hoy en día tengo varias razones para pensar diferente respecto a las cornadas, razones que forman parte de mi propia evolución ética, racional y activista:

1.  La primera razón por la que ya no pienso así, por la que ya no me alegro ante las cornadas que reciben los toreros es, ante todo, porque eso no beneficia en NADA al animal. Y debemos recordar que el animal, y sus beneficios, es el punto de partida, no único pero sí innegociable, de nuestro movimiento y de nuestra causa.

2.  Podemos pensar que es una forma en que el torero “paga” todo el mal que hace al toro. Sin embargo pienso que la venganza tampoco es un valor, en todo caso es una miseria y por tanto, y consecuente con ello, no debemos dar rienda suelta a tales sentimientos. La ética es una herramienta de la cual los seres humanos disponemos para poner freno a nuestros instintos irracionales. Debemos saber poner freno a los sentimientos humanos que nos deshumanizan, sentimientos como la venganza, el odio, la ira, todos ellos hablan mal de nosotros mismos.

3.  Festejar el sufrimiento ajeno es hacer apología de la violencia. Básicamente no podemos pedir el cambio que no estamos dispuestos a hacer y protagonizar. Un sentimiento positivo ante el sufrimiento ajeno es, ante todo, un sentimiento aberrante y violento. Sádico. Inhumano.

4.  La última razón se basa en el reconocimiento de la animalidad del torero como ser humano, ser animal, animal humano. Personalmente no encuentro argumento alguno para alegrarme por el sufrimiento de un animal, por mucho que ese animal sea generador de sufrimiento. Nuestro movimiento no radica en el enfrentamiento entre humanos “favorables al sufrimiento” y “contrarios al sufrimiento”. Nuestro movimiento, de hecho, no debería radicar en enfrentamientos sino en todo lo contrario, en encontrar los puntos de encuentro con otras personas, colectivos, con la sociedad en sí. Nuestro movimiento es pacifista, habla en positivo, defiende los intereses de los animales mediante discursos racionales, empáticos y compasivos. Por eso, porque el torero es un animal que también sufre, nuestra propia filosofía nos impide pensar de otro modo. Pensar que una cornada es algo bueno, es no reconocer nuestra propia animalidad como seres humanos, y es por tanto un sentimiento antropocéntrico.

Dicho todo esto vuelvo a las reflexiones de David Pérez, que es probablemente la misma reflexión que tienen muchos aficionados a las corridas de toros.

Aunque yo, como antitaurino y abolicionista, no me alegre de las cornadas que reciben los toreros, que sea un aficionado y defensor de la perpetuidad de las corridas quién diga que dichas consignas le “producen un profundo dolor” me resulta de una hipocresía, disociación, esquizofrenia o miopía absolutas. Deben pensar, debe pensar el señor Pérez (entre otros), que si fuera por los abolicionistas no habría cornada alguna, ni tampoco habría toreros muertos en las plazas, ni toros torturados. Si fuera por los abolicionistas nada de esto sería posible. Sin embargo, deben reflexionar, a la vez, que es el propio público taurino quién propicia que éstas cornadas sean posibles, y también las muertes de toreros, y también los toros torturados (los que más), aunque esto último no les genere ningún “dolor”, ni “profundo” ni superfluo. Y es justamente aquí donde radica su mayor hipocresía: este posicionamiento de los aficionados, como el caso de David Pérez, no está basado en la racionalidad del torero, ni en su capacidad de habla. Está basado en que las cornadas duelen, y que por tanto generan sufrimiento a un ser con capacidad de interpretarlo. El mismo argumento por el cual los abolicionistas nos oponemos a la continuidad de las corridas de toros. Para que no sufran más animales: animales toros, animales caballos, animales humanos inclusive.

PROU responde a Aguirre

Posted in 1 by leonardoanselmi on 11 abril, 2010

Ante la presentación efectiva en Madrid, durante esta semana, para proponer que las corridas toros acaben siendo un bien de interés cultural la Plataforma PROU responde a Esperanza Aguirre. En esta entrada quiero compartir el Comunicado de PROU en su totalidad, más algunas reflexiones respecto a esta cuestión de “Aguirre y los toros”.

Comunicado de Plataforma PROU

Toros en Madrid: Bien de Interés Electoral

Mientras Cataluña debate, Madrid dicta. Mientras Cataluña reflexiona, Madrid impone. Si la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quería llevar el debate al terreno identitario lo ha logrado, pero debe saber que ha dejado a Cataluña mejor parada que antes. El proceso democrático por el cual se está debatiendo si se deben o no prohibir las corridas de toros en Cataluña ha sido impecable, con pocas pinceladas de política y muchas de ética, ciencia, filosofía, tradiciones.

Durante las comparecencias que se sucedieron hace algunas semanas incluso los grupos anti-abolicionistas dejaron clara la necesidad de hablar abiertamente sobre la cuestión ética, sobre animales, sobre ecología, tradición, libertad, cultura. Estemos o no de acuerdo con la mitad de esos debates, son debates necesarios. Fue en aquella semana que la Presidenta de la Comunidad de Madrid nos sorprendió con una provocación asociando la defensa de los toros a un ataque a Cataluña, porque en política no hay casualidades ni correlaciones, hay causas y efectos. ¿Qué mensaje emite Aguirre?: si defender las corridas de toros es ir en contra de Cataluña, ser abolicionista es defenderla. Entonces el debate acabará siendo identitario, qué duda cabe, y le ha hecho un gran favor a nuestra ILP haciendo un llamamiento casi obligatorio a cualquier partido o Diputado nacionalista para votar a favor de la abolición.

Señora Aguirre: con el mayor de nuestros respetos, gracias por su ayuda, pero permítanos no aceptarla. No es por hacerle el feo. Preferimos, en lugar de utilizar su inhabilidad estratégica, no embarrar más el terreno y volver a insistir en dejar de lado el debate de identidades.

Como dijo el Sr. Artur Mas días después del órdago electoralista de Aguirre usando jerga taurina, “no entremos al trapo”. ¿Por qué tiene razón el Sr. Mas? Porque si se acaban los toros en Cataluña por razones identitarias ganarán algo algunos animales, pero si se acaba por razones éticas, además, ganará Cataluña y ganarán los catalanes.

Si alguna Diputada o Diputado piensa votar a favor de la ILP por motivaciones identitarias le pediremos que no lo haga, que “no entre al trapo” y que en su lugar se abstenga, porque esta ILP no es solamente una campaña sino un termómetro de la salud moral de nuestra sociedad. Prohibir los toros por razones identitarias sería prohibirle a los catalanes el sentimiento de orgullo por su progreso moral. Y es lo que está haciendo la Sra. Aguirre con su decreto: prohibir a los ciudadanos madrileños la posibilidad de tener un debate serio y necesario, y de plantear revisiones democráticas sobre el trato que damos a los animales; su fin: utilizar el sufrimiento de éstos como “Bien de Interés Electoral”.

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Esperanza Aguirre salta al ruedo para “salvar” la fiesta de los toros de cualquier ataque prohibicionista o abolicionista, para que NI la democracia pueda decidir sobre la continuidad o no del espectáculo más degradante que se celebre en estas tierras. Pero ¿puede una declaración BIC evitar esto? Lo cierto es que no. Y para muestra y evidencia exponemos un tema muy candente, el del barrio del Cabanyal en Valencia, declarado BIC y en pleno proceso de demolición a manos de la señora Alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, del PP Valenciano y de la “cuadrilla” de Camps, otro Presidente autonómico que también quiere declarar BIC las corridas de toros en su Comunidad.  Por lo tanto podemos llegar a la conclusión de que una declaración BIC no blinda absolutamente nada.

¿Entonces? ¿Qué sentido tiene declarar BIC a la fiesta de los toros?

Lo que os voy a plantear parece que no tiene nada que ver con el tema a primera vista, pero si tiene Usted paciencia señora lectora, señor lector, verá que todo está perfectamente encajado.

Oía a un ganadero de toros decir que el cine español recibe más subvenciones que la lidia y “ni es bueno ni nadie asiste a las salas”. Bien, como ejemplo me gusta. En primer lugar porque las subvenciones al cine español alcanzan los 75 millones de euros anuales unas 8 veces menos que las subvenciones recibidas por la industria taurina.

En segundo lugar deberían saber estos señores que el cine español experimentó un aumento del 17% en el 2009 mismo año en que las corridas de toros se redujeron cerca de un 25%.

Los toros caminan hacia atrás como espectáculo, como sector y como industria. Debate identitario aparte, debate sobre la cultura y la ética aparte, debate sobre las libertades también aparte, si nos centramos en la industria en sí, los toros ya habrían muerto hace muchos años por sí solos. Por lo tanto ¿qué protege realmente las corridas toros? Ni las declaraciones de interés ni las menciones de bellas artes, lo que realmente protege y refuerza el espectáculo taurino es el dinero público que se le inyecta (o se le redime, que para el caso es lo mismo). Y un BIC, si algo tiene, son subvenciones y ayuda económica pública.

Esperanza Aguirre está casada con Fernando Ramírez de Haro y Valdés, Conde de Murillo y Grande de España, terrateniente y ganadero de toros de lidia. Es un dato. Habrá mentes mal pensadas que creerán que “la maniobra” de Aguirre tiene como objetivo beneficiar económicamente a su propia familia. Habrá otras mentes también muy mal pensadas que creerán que Aguirre lo ha hecho para atacar a Catalunya y como muestra de rechazo a los procesos democráticos, en definitiva, para captar algunos votos de extrañas antipatías con “lo catalán”, o con lo democrático (y en muchos casos son los mismos). Habrá otras mentes, en cambio, enfermas y paranoicas, que pensarán que es por ambas cosas, y que tal y como nos tiene acostumbrados el oportunismo político y demagógico de Esperanza Aguirre es de esperar que intente cruzar dos hilos con una misma puntada.

Yo, en cambio, me inclino más por pensar que la Señora Aguirre lo hace por motivos altruistas, y que “por casualidad” anunció esta declaración justo cuando en Cataluña se debate lo contrario, pero que ha sido fruto de la casualidad y no como una respuesta de corte identitario tal y como le acusan. Pienso que lo ha hecho sin pensar ni recordar que los ciudadanos madrileños son los que más dinero se gastan en toros, aunque no les gusten (incluso que los detesten), y que ahora seguirán orgullosamente a la cabeza  de esa lista aumentando nuevamente tales “inversiones” en cultura, porque la cultura, igual que la siesta (la Siesta Nacional) debe ser preservada y defendida. ¿También propondrá que se subvencionen los cuadros de la pintora “Sara Mago”? Pues eso, la cultura. Que eso sí que es muy suyo.

PD: para cualquier persona que piense que comparar sanidad pública con corridas de toros es un acto de demagogia, le regalo el siguiente link.

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